Esas manos que me llevan por las calles de la vida esa cara que me obliga a mirarla de rodillas sólo hay una, sólo hay una o tú, o ninguna. Esa voz que me aconseja no creer en las sonrisas ese pelo que me cubre como lluvia de caricias sólo hay una, sólo hay una o tú, o ninguna si no existieras yo te inventaría pues sin duda alguna o tú o ninguna
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